¿Cómo te llamaré? "Soy feliz. Me llamo alegría." ¡Que el dulce júbilo sea contigo! .Con sus alas recorres todos los recuerdos y lugares que te hacen sonreir
Con sus alas recorreré todos los recuerdos y lugares que me hacen sonreir
Me gusta leer un buen libro mientras escucho rugir el río en las corrientes al chocar con las rocas. El viento habla con Filomena en las copas de los chopos. Al fondo una bandada de aves posadas en las higueras saborean sus dulces frutos. Sestean en los árboles de la huerta y de vez en cuando los estorninos graznan invitando a otros a saborear los dulces higos. Bendito calor tibio, el recuerdo de la niñez, que endulza los pasos y batallas que tenemos contra nosotros mismos. Aquellos molinos convertidos en gigantes, cuando ya adultos comprendemos y no quisieramos pero debemos engancharnos al yugo que nos impone la vida. Sumiéndonos con las cadenas de las obligaciones a seguir un paso que nos han marcado y no es el nuestro. Bendita rebeldía de juventud, tú que aun no madura sigues en el árbol primigenio de la selva sin que la civilización haya hecho mella en tus sentidos y pensamientos. Dorada vejez que como el trigo maduro esperas el tiempo de la cosecha, mientras en el campo donde naciste porque te sembraron ya hace mucho tiempo, disfrutas con la mas leve brisa, con un pájaro que canta todas las mañanas al alba, o con los furiosos vientos que amenazan con arrancar los fuertes árboles. Te doblas como el junco y el viento no puede llevarte y das gracias por despertar y disfrutar un día más de la vida, aunque ya viejo, no puedas ir a ningún lugar, tu imaginación sigue intacta y con sus alas recorres todos los recuerdos y lugares que te hacen sonreir y mas facil la lenta espera de la siega...Con sus alas recorreré todos los recuerdos y lugares que me hacen sonreir.
En una dehesa solitaria cruza el cielo un águila perdicera. Las perdices amochadas entre las exiguas escobas cloquean bajito para avisar a los polluelos que permanezcan quietos entre el pasto donde es imposible distinguir. Una pequeña vereda atraviesa la cerca de alambre y se dirige al río. Desde aquí se escucha el llanto de las chorreras que llevan un mínimo caudal, comparado para otras veces que vine a pescar en este hermoso lugar solitario. Nada más llegar se aprecian dos viejos chopos salvajes, sin podar, y con algunas ramas secas. El viento susurra entre las hojas una eterna melodía tan vieja como el tiempo. Se me acongoja el corazón y recuerdos olvidados como este paraje me afloran. Hubo un tiempo que el cauce del río estaba durante la primavera lleno de peces que saltaban entre los canchales e intentaban subir por la compuerta del viejo molino ya derruido casi en su totalidad donde aún corría un chorro de agua y por donde podían subir al otro lado de la pesquera que en otros tiempos había embasado el río y dirigido el agua hacia la maquinaria en los sótanos del molino . Así con gran fuerza, movía un enorme piñón, que dando vueltas a un eje, hacían girar unas enormes piedras de granito para moler el trigo u otros cereales. En el suelo, a la puerta de este hermoso molino de origen incierto. Había una rueda de molino que nunca en otro lugar había visto ni siquiera en libros o en fotos de Internet. Estaba hecha de varias grandes piedras de cuarzo,separadas entre si por una plancha gruesa de hierro y a su vez rodeadas todas por una enorme rueda de metal como si de una margarita se tratase y sus pétalos piedras enormes de cuarzo de distinto color; grises, rosas, amarillas, blancas, semitransparentes... Cuando la miraba, no dejaba de pensar en que molino habría estado moliendo en sus tiempos y no podía imaginar como podía haber sido. Rueda de molino rarísima,única y antiquísima. No se si aún sigue allí el río la enterró o la fiebre del hombre por todo lo arcaico y rustico se la llevó.En los viejos chopos tenía el águila culebrera su nido. Algunas veces íbamos a ver los despojos de las culebras en el suelo al pie de los grandes árboles.Recuerdo hace muchos años como veníamos mi hermano y yo aquí a este lugar perdido que para nosotros era como un templo místico, antiguo y olvidado que había sobrevivido al tiempo, a las prisas, al cemento, al fuego, al regadío y a otras tantas cosas. Permanecía y permanece aún intacto, impoluto, puro, virgen como hacia miles de años. Por ese motivo era un templo para nosotros y aún sigue siendo. Es y está tal como lo dejamos hace ya casi medio siglo. Se me achica el corazón solo de pensar y tengo que parar de escribir ✍ ...
(CONTINUARA)
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